Nosotros, como ciudadanos, tenemos que abonar religiosamente, y en los plazos estipulados, cualquier tipo de impuesto, multa, etc. que por parte de la Administración nos sea reclamado. A la hora de que el caso sea al revés (reclamaciones o devoluciones que nosotros solicitemos), la Administración Pública no tiene prisa por hacerla efectiva.
Imagínense la situación:
Una mujer aparca su coche en zona permitida antes de ir a su puesto de trabajo. Horas más tarde vuelve a recoger el coche y se encuentra con que ha desaparecido.
Se tiene que desplazar, con el trastorno que eso conlleva, al depósito municipal de vehículos a preguntar por qué se lo habían llevado si se encontraba bien aparcado. Le informaron que había sido un error, pero para proceder a su retirada tuvo que pagar los costes que ello conlleva. Le remiten a que haga una reclamación en el Ayuntamiento para que le sea devuelto dicho importe, cosa que hace sin demora.
Han admitido su error pero esta mujer lleva dos años esperando la devolución de su dinero.
Reclamemos que la misma prisa que se dan en cobrar, la apliquen igualmente a la hora de pagar a un ciudadano.
Imagínense la situación:
Una mujer aparca su coche en zona permitida antes de ir a su puesto de trabajo. Horas más tarde vuelve a recoger el coche y se encuentra con que ha desaparecido.
Se tiene que desplazar, con el trastorno que eso conlleva, al depósito municipal de vehículos a preguntar por qué se lo habían llevado si se encontraba bien aparcado. Le informaron que había sido un error, pero para proceder a su retirada tuvo que pagar los costes que ello conlleva. Le remiten a que haga una reclamación en el Ayuntamiento para que le sea devuelto dicho importe, cosa que hace sin demora.
Han admitido su error pero esta mujer lleva dos años esperando la devolución de su dinero.
Reclamemos que la misma prisa que se dan en cobrar, la apliquen igualmente a la hora de pagar a un ciudadano.
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