viernes, 26 de marzo de 2010

Una donación a cambio de vidas

Martin Luther King dijo una vez: "Hoy tuve un sueño".
Hoy soñé que el egoísmo desapareciera para siempre entre nosotros y que la generosidad presidiera nuestras vidas para siempre. Ojalá fuese una realidad en todos los aspectos de la vida.
Hoy tuve un sueño...soñé que todo el mundo estaba concienciado sobre la donación de órganos.
Piensen que éste es uno de los gestos altruistas más bondadosos entre los humanos. Escribo en especial a cerca de la donación de órganos, pero no nos olvidemos de la donación de sangre, otros fluidos y tejidos. Todos son importantes.
Tenemos el poder de salvar vidas si cada uno de nosotros nos hacemos donantes.
Un solo donante puede salvar y mejorar las condiciones de vida de muchas personas al donar sus órganos.
Quiero dedicar en esta carta un entrañable abrazo para todas esas familias que, en un momento de gran dolor, han tenido la generosidad de hacer la donación para quien, anónimamente, lo ha necesitado.
El consentimiento familiar es uno de los elementos esenciales de la donación. Por ello, es imprescindible comunicar a la familia la decisión de hacerse donantes.
Yo soy donante y conciencio a cada familiar, a cada amigo, a que también lo sea. Seamos generosos en ese momento tan preciso. No es una decisión a tomar en ese instante, es una decisión que hay que tomar antes y dejar constancia de ello.
Hoy tuve un sueño...y ahora les hago partícipes de ello. Si tienen un momento para pensar, háganse donantes.
Salven vidas.

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